Níger, un golpe de Estado con capacidad de desestabilizar (aún más) el Sahel Celia López, 6 de agosto de 202312 de diciembre de 2023 Es probable que pocas personas en Europa sepan localizar Níger en un mapa de África o mencionar su capital, Niamey. Sin embargo, en este trozo del mundo se está librando estos días una batalla que compromete los intereses del bloque occidental frente a los intereses de Rusia. ¿Por qué es importante lo que pueda ocurrir en una nación africana de 30 millones de habitantes? El golpe de Estado que ha sufrido el país tiene el potencial para desestabilizar a toda la región del Sahel. Los propios países vecinos amenazan con una intervención militar si no se rehabilita al presidente desalojado. Las próximas horas serán críticas para la resolución de esta crisis política. El pasado 26 de julio, Mohamed Bazoum, presidente de la República de Níger, fue destituido y arrestado tras un golpe de Estado. Una junta militar se hizo cargo del gobierno. Este grupo está encabezado por Abdourahamane Tchiani, que hasta ese momento había sido comandante de la guardia presidencial. La justificación que esgrimieron los golpistas un día después de asaltar las instituciones es que el país se dirige a una guerra civil y que es necesario “restablecer el orden”. Se trata del argumentario típico de cualquier golpe institucional, siempre es necesario restablecer un orden perdido y son los propios golpistas los que deciden que deben hacerlo ellos. La actividad de los partidos políticos se ha suspendido y se ha decretado el estado de excepción. Níger se convierte, tras Malí y Burkina Faso, en la siguiente nación africana del Sahel en caer bajo la oleada de golpes militares. Un buen puñado de países que conforman la región que se sitúa en los alrededores del desierto de Sáhara han caído bajo el gobierno de juntas militares. Estos países comparten una serie de características comunes: extrema pobreza, problemas con el extremismo yihadista, grandes tasas de paro y una gran vulnerabilidad a las consecuencias del cambio climático. Además, esta zona se encuentra en medio de las rutas migratorias transitadas por los subsaharianos en su camino hacia Europa. La crisis en Níger suma enteros de inestabilidad para el Sahel, una región que acumula problemas y que está a las puertas de Europa. La mirada de Washington Estados Unidos mantiene hasta 1.100 soldados en Níger y una base de drones. A ojos de Washington lo que ocurra en el país tiene gran importancia. De hecho, Estados Unidos ha anunciado su intención de poner en pausa algunos programas de ayuda humanitaria que destina a Níger. “Esta medida provisional no afecta a todos los programas de asistencia estadounidenses en Níger”, señalaba en un comunicado el pasado viernes el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken. El diplomático aseguró que se mantendrá el envío de ayuda humanitaria y de alimentos. Sin embargo, recordó que la asistencia a las autoridades de Níger “depende del gobierno democrático y del respeto al orden constitucional”. Minas de uranio Otra importante derivada que hay que tener en cuenta es el valor estratégico de Níger por sus minas de uranio, explotadas por la industria francesa. El país africano es el principal suministrador del uranio que consume la Unión Europea, por delante de Kazajistán y de Rusia. Francia es el mayor importador europeo de esta materia prima, fundamental para el desarrollo de la energía atómica, una de las principales fuentes energéticas de Francia. A esta circunstancia hay que sumar los lazos históricos y culturales que Francia mantiene con Níger por haber sido su metrópoli desde finales del siglo XIX y hasta la independencia del país en 1960. Un aliado para occidente Hasta ahora Bazoum, el presidente depuesto por el golpe de Estado, ha sido un aliado de occidente, tanto en las políticas migratorias como en cuestiones antiterroristas. Por ese motivo, Estados Unidos y la Unión Europea abogan por una restitución del poder civil. Hasta 15 países vecinos de Níger, que conforman la Cedeao (Comunidad Económicas de Estados de África Occidental) han llegado más lejos y han amenazado con intervenir militarmente si no se respeta el orden constitucional. En Níger el golpe cuenta con el apoyo de la opinión pública, que se ha mostrado antifrancesa y antioccidental en una serie de manifestaciones en las que se ha ondeado la bandera de Rusia. Estos acontecimientos han coincidido temporalmente con el encuentro de Vladímir Putin con líderes africanos en San Petersburgo para afrontar las consecuencias del desabastecimiento de trigo en África que conlleva el bombardeo por parte de la propia Rusia de los silos de trigo en Ucrania. Está claro que Rusia no va a desaprovechar una oportunidad como la que tiene en Níger para ampliar su influencia global en un momento en el que la invasión de Ucrania ha enfrentado a la nación euroasiática con Estados Unidos y la Unión Europea. Putin ha ofrecido trigo gratis a seis países africanos, entre los que se encuentran Malí, Burkina Faso o la República Centroafricana. El hartazgo contra occidente que ha mostrado la población nigerina puede convertir al país en un peón más para la defensa de los intereses de Rusia en el tablero global. Y eso es, precisamente, lo que hace que la partida que se libra en Níger estos días tenga el potencial de acabar suponiendo un verdadero quebradero de cabeza para las cancillerías europeas y estadounidenses. Actualidad ActualidadÁfricaGolpe de EstadoNíger